Becoming Global Youth Leaders

14th August 2019

For Raleigh it is young people volunteering their time and energy in their own country and globally that are the catalysts for change. In Costa Rica, by equipping them with the necessary skills, confidence and experiences, we have seen how they can become some of the most energetic and empowered partners in development. Working with indigenous communities as well as leading on environmental sustainability, young volunteers come to develop strong leadership and team building skills and experience invaluable changes within themselves.

English

We caught up with Natalia Martinez, aged 20, a previous host country volunteer, now working as part of the Logistics team at Raleigh Costa Rica, to discuss the importance of youth leadership and how her own experience has helped to change her mindset since.

Not wanting to go straight to university but unsure of the other opportunities available to her in Costa Rica, when Nat heard about Raleigh, the idea of Expedition immediately appealed to her, “I knew I needed time to really think about what I wanted to do before work and feeling uncertain about the future was looking for something completely out of my comfort zone.”

This was something Nat immediately felt on Raleigh Expedition, as her reality had been completely different up until now and as she explained, the idea of taking time out to volunteer in Costa Rica is often an unfamiliar concept. Because of this, she was initially apprehensive however the realisation and excitement that she was doing something independently soon took over. With this, and through the encouragement of the team building sessions, she became more and more curious about the other volunteers, enjoying talking and learning about new subjects from across the world.

When asked about the first phase of Expedition she undertook, the Dragon trek, Nat relayed that she found the initial first four days a challenge, however with the group supporting one another, her mentality soon changed. “I mentally realised I was more than capable, and with the support of my new friends as well as incredible project managers everything became easier.” Her motivation immediately increased, and highlighting the importance of teamwork, she explained that everyone started understanding each other better and encouraging one another to play to their strengths.

Another highlight for Nat was working alongside the indigenous community of Nimaritawa. Painting the school and identifying the need for further educational resources and infrastructure, Nat said it was important to learn how to work with the community and understand their culture. This is something she has communicated to the venturers currently undertaking indigenous school projects across the rural communities of Dorbata and Nari Nak, as the importance of cultural exchange continues to shape the Raleigh programme.

As a native Spanish speaker Nat also had the opportunity to really improve her English through Expedition, and was able to act as a translator, helping the volunteers and local communities truly integrate. This skill became useful during the natural resource management phase too, where within the Protected Area of La Marta, Nat took a leadership role working as a guide in English and Spanish for the National Park. Alongside the park rangers she led her group to maintain the park trails, as well as helping to ensure handrails and bridges were structurally sound. Working towards Raleigh´s objective to improve sustainable conservation in Costa Rica, Nat says she now thinks very differently about the environment. “I now feel strongly that it is vital to preserve the national parks in order to continue to safeguard Costa Rica’s incredible biodiversity.”

Having had time to reflect on the Raleigh Expedition she undertook, Nat describes the further changes she has seen in herself telling us that beforehand, at college she would naturally take a step back in a large group. This is no longer the case, and currently a key member of Logistics, has developed the confidence and leadership skills to take initiative and ownership of tasks. This has also helped her feel more certain about the future and what she can achieve.

Explaining that before Raleigh she wanted to work for a big company in HR, Nat said she did not see herself as anything more than that, feeling it was her limit. However, with an air of energy and excitement, Nat went on to say she couldn’t feel more differently now. She summed her experience up by saying, “I now know what I want to study and that I want to work for an NGO in the future. I have realized I have the capability and drive to go further and want to help and encourage others to be a part of youth driven change globally too.”

Español

Para Raleigh, los y las jóvenes que ofrecen su tiempo y energía en su propio país y en todo el mundo son los catalizadores del cambio. En Costa Rica, al equiparlos con las habilidades, la confianza y las experiencias necesarias, hemos visto cómo pueden convertirse en algunos de los socios más enérgicos y capacitados en el desarrollo. Trabajando con las comunidades indígenas y liderando la sostenibilidad ambiental, las y los jóvenes voluntarios llegan a desarrollar fuertes habilidades de liderazgo y trabajo en equipo, experimentando cambios invaluables dentro de sí mismos.

Nos reunimos con Natalia Martínez, de 20 años – quien fue voluntaria local y ahora forma parte del equipo de logística en Raleigh Costa Rica – para discutir la importancia del liderazgo juvenil y cómo su propia experiencia la ha ayudado a cambiar su mentalidad.

Al no querer ir directamente a la universidad, y, estando insegura de las otras oportunidades disponibles para ella en Costa Rica, cuando Nat se enteró de Raleigh, la idea de Expedición inmediatamente la atrajo: “Sabía que necesitaba tiempo para pensar realmente en lo que quería hacer”. antes de trabajar y al sentirme insegura sobre mi futuro, estaba buscando hacer algo completamente fuera de mi zona de confort”.

Esto fue algo que Nat sintió de inmediato en la Expedición Raleigh, ya que su realidad había sido completamente diferente hasta ahora y, como explicó, la idea de tomarse un tiempo para hacer voluntariado en Costa Rica a menudo es un concepto desconocido. Debido a esto, ella inicialmente estaba preocupada, sin embargo, la comprensión y la emoción de que estaba haciendo algo de forma independiente pronto se apoderaron. Con esto, y a través del estímulo de las sesiones de trabajo en equipo, sintió cada vez más curiosidad por los otros voluntarios y voluntarias, disfrutando hablar y aprender sobre nuevos temas de todo el mundo.

Cuando se le preguntó sobre la primera fase de Expedición que emprendió, la caminata del Dragón, Nat relató que encontró los primeros cuatro días iniciales un desafío, sin embargo, con el grupo apoyándose mutuamente, su mentalidad pronto cambió. “Me di cuenta mentalmente de que era más que capaz, y con el apoyo de mis nuevos amigos y amigas, así como de increíbles gerentes de proyecto, todo se volvió más fácil”. Su motivación aumentó de inmediato y, al destacar la importancia del trabajo en equipo, explicó que todos comenzaron a entenderse mejor, y animándose unos a otros a jugar con sus fortalezas.

Otro punto destacado por Nat fue el trabajar junto a la comunidad indígena de Nimaritawa. Al pintar la escuela e identificar la necesidad de más recursos educativos e infraestructura, Nat dijo que era importante aprender a trabajar con la comunidad y comprender su cultura. Esto es algo que ella ha comunicado a los nuevos voluntarios y voluntarias que actualmente realizan proyectos escolares indígenas en las comunidades rurales de Dorbata y Ñari Ñak, ya que la importancia del intercambio cultural da forma al programa de Raleigh.

Como hablante nativa de español, Nat también tuvo la oportunidad de mejorar realmente su inglés a través de Expedición, y fue capaz de actuar como traductora, ayudando a los y las voluntarias, y las comunidades locales a integrarse realmente. Esta habilidad también se volvió útil durante la fase de manejo de recursos naturales, donde dentro del Refugio de Vida Silvestre de La Marta, Nat asumió un papel de liderazgo trabajando como guía en inglés y español para la zona protegida. Junto a los guardaparques, dirigió a su grupo para mantener los senderos del parque, además de ayudar a garantizar que las barandillas y los puentes tuvieran una sólida estructura. Trabajando para alcanzar el objetivo de Raleigh de mejorar la conservación sostenible en Costa Rica, Nat dice que ahora piensa de manera muy diferente sobre el ambiente. “Ahora creo firmemente que es vital preservar los parques nacionales para continuar salvaguardando la increíble biodiversidad de Costa Rica”.

Al tener tiempo de reflexionar sobre la expedición de Raleigh que emprendió, Nat describe los cambios adicionales que ha visto en sí misma; nos dice que previamente, en la universidad, usualmente se alejaría de un grupo grande de personas. Pero éste ya no es el caso, y actualmente es una miembro clave del Equipo de Logística: ha desarrollado las habilidades de confianza y liderazgo para tomar iniciativa y la propiedad de las tareas. Esto también la ayudó a sentirse más segura sobre el futuro y lo que puede lograr.

Nat nos explicó que antes de Raleigh quería trabajar para una gran empresa en el área de recursos humanos, dijo que no se veía a sí misma como algo más que eso, porque sentía que era su límite. Sin embargo, con un aire de energía y emoción, Nat continuó diciendo que ahora no podía sentirse más diferente. Ella resumió su experiencia diciendo: “Ahora sé lo que quiero estudiar y que quiero trabajar para una ONG en el futuro. Me di cuenta de que tengo la capacidad y el impulso para ir más allá y quiero ayudar y alentar a otros a ser parte del cambio impulsado por los jóvenes a nivel mundial también”.

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