Nimaritawa: volunteers work with indigenous community to build resources for school

1st March 2019

The thriving community of Nimaritawa started with the donation of land over 20 years ago. Houses were built in anticipation of indigenous families moving there, to form a community that would live on what was planted and harvested, including native crops. However, until recently the community did not have a school, meaning children had to walk for almost two hours to reach the nearest school.

English

Raleigh Costa Rica volunteers continue work to refurbish school and build resources to fit out classroom in Nimaritawa, a proud and thriving indigenous community high in the Talamanca Mountain region

With the donation of land over 20 years ago, the beautiful village of Nimaritawa started to take shape.  Houses were built in anticipation of indigenous families moving there, to form a community that would live on what was planted and harvested, along with native crops including fruits and vegetables such as plantains, mandarins, and yuca.

Today, Nimaritawa, or “where the river fish begins”, is a rich and thriving habitat.  There are approximately 60 people living in Nima today, including a healthy population of about 15 children below the age of 12 years old.

We spoke to Don Miguel, an active member of the community and a director on the education board for Nima, responsible for liaising with parents and promoting the importance of attendance at the school which was refurnished by Raleigh’s volunteers in 2018.  Don Miguel has been a champion in the development of the community, dedicating his time and effort the last 30 years to make the village a reality.

“Building the school was an important priority, so that our children didn’t have to trek close to 1 ½ hours to the nearest school in another community.”

In addition to refurbishing the main school, Raleigh’s volunteers built an annex for the Kindergarten class.  The volunteers will continue work from February 2019 to upgrade and improve school facilities, such as building bookshelves and creating teaching aids for the Kindergarten children.  Volunteers will also rehabilitate vegetable patches in the school yard to get the children helping and learning about their food source.

A new and important addition to the Nima community development leadership team is Floribeth Herrera Aguilar, director and committee member for the education board, and a passionate teacher herself.  It is obvious to see Floribeth’s dedication as an educator.  Her role is to maintain a high standard for the school through evaluations and administration duties, and to facilitate regular meetings between community members, leaders and benefactors.

“I would like to see the curriculum grow steadily”, said Floribeth when we spoke with her recently. “We now have children in the classroom with a broad age range and we want to have the right resources available for the best learning environment for them. If we can keep the younger children as happy as the older ones engaged in learning, then we have a much better chance to bring more children into the school each week, which is the ultimate goal.”

Don Miguel smiled as he remembered how the whole community – parents and children alike, were pleased meeting all the international volunteers in 2018. The English and Math classes were big hits with the children, and long after the volunteers left, the children were singing the songs they learned, and talking about the colours they remembered. “There was also a great football match and the villagers underestimated the skill level of the volunteers, who played hard. It was very enjoyable, and everyone laughed together that day.”

Written by Karen Flynn

Español

Raleigh Costa Rica continúa trabajando para renovar la escuela y crear recursos para el aula en Nimaritawa, una comunidad indígena orgullosa y próspera en la región montañosa de Talamanca.

El hermoso pueblo de Nimaritawa comenzó a tomar forma con la donación de un terreno, hace más de 20 años.  Las casas se construyeron previendo que familias indígenas se mudaran allí, para formar una comunidad que viviera de lo que fuera plantado y cosechado, junto con cultivos nativos incluyendo frutas y verduras como plátanos, mandarinas y yuca.

Hoy en día, Nimaritawa, o “donde nace el pez del río”, es un hábitat rico y próspero.  Hay aproximadamente 60 personas viviendo en Nima hoy en día, incluyendo unos sanos 15 niños y niñas menores de 12 años de edad.

Hablamos con Don Miguel, miembro activo de la comunidad y director de la Junta Educativa de Nima. Él es responsable del enlace con los padres y de promover la importancia de la asistencia a la escuela, la cual fue reamueblada por los voluntarios de Raleigh en 2018.  Don Miguel ha sido un campeón en el desarrollo de la comunidad, dedicando su tiempo y esfuerzo los últimos 30 años para hacer que el pueblo sea una realidad.

“La construcción de la escuela era una prioridad importante, para que nuestros hijos no tuvieran que caminar cerca de 1 1/2 horas a la escuela más cercana en otra comunidad”.

Además de renovar la escuela principal, los voluntarios de Raleigh construyeron un anexo para el aula de kinder.  Los voluntarios han continuado el trabajo desde febrero del 2019 para actualizar y mejorar las instalaciones escolares, en asuntos como la construcción de estanterías y la creación de ayudas didácticas para los niños y niñas de kinder. Los voluntarios también darán mantenimiento a las huertas vegetales en el patio de la escuela para que los niños y niñas ayuden y aprendan sobre la fuente de sus alimentos.

Una nueva e importante incorporación al equipo de liderazgo de desarrollo comunitario de Nima es Floribeth Herrera Aguilar, una profesora apasionada quien es directora y miembro de la Junta Educativa. La dedicación de Floribeth como educadora es obvia.  Su rol es mantener estándares altos para la escuela a través de evaluaciones y deberes administrativos, y facilitar reuniones periódicas entre miembros de la comunidad, líderes y benefactores.

“Me gustaría ver el currículo crecer de manera constante”, dijo Floribeth cuando hablamos con ella recientemente.  “Ahora tenemos niños en el aula con un amplio rango de edad, y queremos tener los recursos adecuados disponibles para el mejor ambiente de aprendizaje para ellos.  Si podemos mantener a los niños más jóvenes tan contentos y comprometidos con en el aprendizaje como los mayores, entonces tenemos más oportunidad de traer a otros niños a la escuela cada semana, lo cual es el objetivo final”.

Don Miguel sonrió al recordar cómo toda la comunidad – padres y niños por igual –, se complacía en reunirse con todos los y las voluntarias internacionales en 2018.  Las clases de inglés y matemáticas fueron grandes éxitos con los niños, y mucho después de que los voluntarios se fueron, los niños estaban cantando las canciones que aprendieron, y hablando de los colores que recordaban.  “También hubo un gran partido de fútbol y los locales subestimaron el nivel de habilidad de los voluntarios, que jugaron duro.  Fue muy agradable, y todo el mundo rió junto ese día”.

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