Recognising the unpaid work of women in Achuapa/ Reconociendo el trabajo no renumerado de las mujeres en Achuapa

19th November 2014

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The Cooperative JFPS is the only cooperative in Nicaragua to recognise the importance of women´s unpaid work by rewarding them financially for their contributions to the sesame production of the region of Achuapa.

La cooperativa JFPS, es la única en Nicaragua que reconoce la importancia del trabajo no remunerado de las mujeres y les reconoce económicamente por sus contribuciones a la producción de ajonjolí en la región de Achuapa.

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This week in La Vainilla, Achuapa, the women’s group Visionary Women Community Solidarity completed the construction of their first eco-oven, which will be used to bake cakes, bread and other goods which they can sell, splitting the profits between themselves. As Maria del Socorro, the President of VWCS put it: “We need extra income so that when the crops fail and we have nothing, we will be able to get out of this poverty”.

This huge step for the community of La Vainilla would not have been possible without the work of the Cooperative Juan Francisco Paz Silva (JFPS). Set up in 1991, it was decided by one of the founders, Juan Perez, that one of the fundamental principles of the Cooperative would be the involvement of women and the promotion of gender equality. This was in honour of his sister, Maria Perez, who lost her life in the Popular Sandinista Revolution of 1979.              

23 years later, the Cooperative JFPS is the only Cooperative in Nicaragua to recognise the importance of women´s unpaid work by rewarding them financially for their contributions to the sesame production of the region of Achuapa.  Women work both directly in the production of crops: harvesting, weeding and cleaning the sesame, and indirectly by looking after their families and household so that their husbands and sons are free to work. The Cooperative JFPS acknowledges this and ensures that women receive a percentage of the profits gained from sesame production.

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When Women’s groups are set up within the communities of Achuapa, they are entitled to a whole host of opportunities and benefits. Doña Ernestina Hernandez, the only female founding member of the Cooperative, commented that in its early years there were only four women members and in the last seven years, she has seen that number rocket to 80 female members. Dona Ernestina, famously known as Doña Tina throughout Achuapa, believes that one of the most beneficial schemes in place is a grant system designed to support women who wish to set up their own small businesses. The system, set up in 2012, means that if a woman or group of women are able to save up $100, then the Cooperative will give them double to kick-start their enterprise. Doña Tina used this scheme to buy young pigs, rear them and sell them at three times the price. Alternative sources of income like this one are crucial for rural Nicaraguan families, so many of whom are solely dependent on agriculture for their livelihood, and the economic vulnerabilities it brings.

Other schemes in place allow women to choose skills which they would like to be trained in, such as bakery, the preparation of natural medicines and making piñatas, all of which can lead to alternative sources of income. They also encourage women to bring their daughters to training events, giving them a sense of ambition that will see sustainable change for women’s work in generations to come. Exchanges are also offered with other Cooperatives around Nicaragua, giving women the opportunity to travel, train in new areas and most importantly, build connections and networks across the country - an opportunity that would not have been feasible otherwise.

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Although the cooperative has made significant progress with securing recognition of women’s work, Doña Ernestina says: “Empowering women is a slow process”. At the beginning of her involvement, she remembers the hostility and verbal abuse she received from male members and this negative mindset still holds for many, especially within the traditional, rural communities around Achuapa. In order to combat this, the Cooperative holds gender equality sessions within communities. They ensure that couples attend the sessions together, and discuss how families can share out the responsibilities of childcare, housework and the family finances.

Adilia Sevilla, a member since 2005, explained how these classes helped her husband change his mind about her involvement: “I became a member in 2005 and they offered me a job, although at the beginning my husband didn’t let me.” After working with gender equality specialists, her relationship with her husband has changed significantly and now family decisions, such as which crops they will cultivate and how they will spend their earnings, are made together.

Women’s groups across Achuapa have thrived from the support, training and revolutionary recognition of their work. With this in mind, we are positive that our support of the women’s group in La Vainilla will result in lasting, sustainable progress for the whole community. 

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Esta semana en La Vainilla, Achuapa el grupo de las mujeres terminó el primer eco horno, el cual será usado para hornear queques, panes y otro tipo de repostería, la cual van a vender dividiendo las ganancias entre ellas. Como María del Socorro la presidenta del grupo de mujeres dijo: “necesitamos un ingreso extra para cuando fallen las cosechas; diversificando el trabajo podremos salir de la pobreza”.

Este gran avance para la comunidad de la Vainilla no sería posible sin el trabajo de la Cooperativa Juan Fransisco Paz Silva. Fundada en 1991, fue decisión de uno de sus fundadores Juan Pérez que uno de los principios de la cooperativa fuera la integración de las mujeres y promover la equidad de género. Esto en honor a su hermana María Pérez, quien murió en la revolución.

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Veintitrés años después, la cooperativa JFPS, es la única en Nicaragua que reconoce la importancia del trabajo no remunerado de las mujeres y les reconoce económicamente por sus contribuciones a la producción de ajonjolí en la región de Achuapa. Las mujeres trabajan directamente en las plantaciones: deshierbando, limpiando, y cortando el ajonjolí, e indirectamente cuidando sus familias y sus casas para que sus esposos e hijos salgan a trabajar. La cooperativa reconoce este hecho  y asegura que las mujeres reciban un porcentaje que lo recogen con la producción del ajonjolí.

Cuando el grupo de mujeres se formó en la comunidad de Achuapa, les ofrecieron muchas oportunidades y beneficios. Doña Ernestina Hernández la única mujer fundadora de la cooperativa comenta que en los primeros años solo había 4 mujeres miembros, y en los últimos 7 años, ella ha visto crecer ese número a 80. Doña Ernestina también conocida en todo Achuapa  como doña Tina cree que uno de los beneficios a largo plazo es el sistema diseñado para apoyarlas en su pequeño negocio. Este sistema implementado en el 2012, permite que una mujer o un grupo de mujeres ahorren cien córdobas y la cooperativa les paga 200 córdobas para que puedan c omenzar con su proyecto. Doña Tina uso ese ingreso para comprar cerdos, criarlos y venderlos a tres veces el precio inicial. Fuentes alternativas como estas son cruciales para familias de zonas rurales, muchas de ellas  dependen solamente de la agricultura para mantenerse.

Otros de los beneficios que tienen las mujeres es que pueden escoger entre varios cursos: panadería, preparación de medicinas naturales y creación de piñatas siendo estas alternativas de fuentes ingresos.  También las motivan a que lleven a sus hijas a participar de estos cursos, para lograr ver un cambio en las futuras generaciones. Se realizan intercambios con otras cooperativas de Nicaragua, dándoles la oportunidad de viajar, llevar capacitaciones en otras áreas y lo más  importante, hacer conexiones a lo largo del país, una oportunidad que de otra forma no sería factible.

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También la cooperativa ha tenido un progreso significante al reconocer el trabajo de las mujeres, Doña Ernestina comenta: “empoderar a las mujeres es un proceso lento”. Al principio de su integración, ella recuerda la hostilidad y el abuso verbal que ellas recibieron por parte de los hombres, y la mentalidad negativa de muchos de ellos, especialmente de las comunidades rurales de Achuapa. Para combatir esto la cooperativa mantiene sesiones de igualdad de género con las comunidades. Ellos motivan a las parejas a participar juntos de estas sesiones y de esta forma salir de la rutina de las responsabilidades con los hijos, el trabajo de la casa, y las finanzas familiares.

Adilia Sevilla, miembro desde el 2005, explica como esas clases ayudaron a su esposo a cambiar su mentalidad sobre su integración “yo me convertí en miembro en el 2005, me ofrecieron trabajo, al principio mi esposo no me dejo”. Después de trabajar con especialistas en equidad de género, la relación con su esposo cambio significativamente y ahora toman juntos las decisiones de cómo gastar sus ingresos.

Grupos de mujeres en todo Achuapa han sido apoyadas y capacitadas y se ha reconocido su trabajo. Estamos positivos porque  todo este apoyo al grupo de mujeres de La Vainilla va a contribuir al progreso de toda la comunidad.

 

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